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Domingo 04 de Octubre

12 oct
2 min de lectura

Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escucha otra parabola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, mas que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venia, lo matamos y nos quedamos con su herencia." , agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labrado-res?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos." Palabra del Señor.


Comentario

El plan de Dios no se detiene por nuestra ignorancia o por nuestra maldad. Dios no va a dejar de salvar gente si tú te opones con tu me-diocridad. Nuestra pereza no detiene la misericordia. El que pierde es el pecador. Si me excluyo del plan de Dios pierdo yo. Dios siempre encuentra caminos. El dueño de la vina castigará a los que deben ser castigados y arrendará la viña a otros propietarios. Hay países que han prestado un precioso servicio a Dios, sin embargo, no demos por descontada la fe. Hoy sucede lo contrario: ataques a las iglesias cató-. licas. No son todos así, pero en su mayoría blasfeman contra Dios. La fe es un regalo cada día y un tesoro que hay que defender cada día.


Preguntas para el diálogo y la reflexión

¿Me excluyo del plan de Dios por mi pereza o indiferencia?

¿Defiendo y cultivo mi fe como un tesoro diario?

¡reconozco que perder la oportunidad de seguir a Dios me perjudica a mí?



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