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Domingo 11 de octubre

12 oct
2 min de lectura

Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que en-contréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los co-mensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?"' El otro no abrió la boca.

Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."] Palabra del Señor.


Comentario

En nuestra sociedad la prisa es un requisito para muchas cosas y ese afán, tal vez, nos impida percibir todo lo que tiene el acto de comer en tiempo de Cristo. El banquete no es solo un acto físico, añade varias cosas: la sensación de compartir, alimentos, espacio, tiempo, pero también se comparte un motivo, una alegría. Se comparte conversaciones en la que los corazones se abren. Aprendemos a comulgar en sentimientos e ideas que van detrás de la conversación. La gente no quiere entrar al banquete de Jesús, toca obligar a que entre. Sucede en esa sala que llegan malos y bue-nos. No tiene nada de extraño que haya resistencia para acercarse al banquete de Dios. Dios nos ofrece algo mejor pero no siempre lo aceptamos.

El pecado es un rechazo a Dios y a entrar en comunión con Él. Jesús con esta imagen está describiendo que el reino de Dios es un proceso.


Preguntas para el diálogo y la reflexión

¡Acepto el banquete que Dios me ofrece o lo rechazo por prisa o distracción?

¿Participo en la comunión de corazones y sentimientos con los demás?

¿Reconozco el Reino de Dios como un proceso que requiere apertura y paciencia?



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