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Domingo 18 de Octubre

15 oct
2 min de lectura

Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los tariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a jesús con una pregunta. Le enviaron unos discí-pulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, que opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?" Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: "Hipócritas, ¿por qué me tentais? Enseñadme la moneda del impuesto." Le presentaron un denario. Él les preguntó: "¿De quién son esta cara y esta ins-cripción?" Le respondieron: "Del César." Entonces les replicó: "Pues pagadle al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios." Palabra del Señor.


Comentario

Los fariseos acuerdan atrapar a Jesús en sus propias palabras. Ellos estaban convencidos de que Jesús era un engaño, un impostor que cuanto más éxito tenía más retrasaba el reino de Dios. Para ellos la legada del reino se ejecutaba con el cumplimiento de la ley, Para los fariseos el mismo que daña es el mismo que arregla. Fácil es romper una ventana, pero cuánto cuidado se necesita para hacer un buen viario. Es mucho más fácil dañar las cosas que arreglarlas. Ellos creían que observando la ley podía llegarse al reino de Dios. Ellos mismos no podían cumplir la ley y su vida se convierte en hipocresía, por tanto, si es enemigo del Cesar lo podrán acusar y si es un amigo del Cesar es un traidor. Jesús responde que se de a cada uno lo que le corresponde.


Preguntas para el diálogo y la reflexión

¿Estoy más preocupado por cumplir reglas que por buscar a Dios con sinceridad?

¿voy a Dios lo que realmente le corresponde en mi vida?

¿Uso mi fe para servir o para justificar mi hipocresía? Autor: Lucio Nontol T.O.R



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