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Domingo 20 de septiembre

12 oct
2 min de lectura

Mateo 20, 1-16 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"

Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:

"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno." El replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete, Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertaa para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"' Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos. Palabra del Señor.


Comentario

Mateo experimentó la compasión de Dios y eso quiere para nosotros. Los lia-mados a distintas horas: A unos los llama a temprana edad a otros en el acaso de la vida. A unos los llama a una gran pureza y santidad y a otros los lleva por la conversión y humildad. En esta línea va la parábola de hoy. Desde el punto de vista de las cuentas que llevamos nosotros es extraño el actuar del amo. No fue injusto. Pago lo que prometió. No se trata de una injusticia sino de sobre-abundancia. La parábola la podemos situar también desde su contexto: los que fueron contratados a primera hora son los fieles a Dios, los fariseos, escri-bas, etc...., en cambio, los de la última hora eran los publicanos, las mujeres de mala vida, pecadores, etc.... los que se habían vuelto a Dios. La envidia de los que trabajando todo el día se hace evidente, dicen: a estos porqué le das lo mismo. No estaban preparados para un Dios tan bueno.


Preguntas para el diálogo y la reflexión

¿Me alegro del bien que Dios hace a otros? ;Creo de verdad en la generosidad sin medida de Dios? ¿Estoy preparado para un Dios tan bueno?



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